Oh, my deer

En Chile cuesta ver un huemul (ciervo sur andino o Hippocamelus bisulcus), el cual se encuentra en peligro de extinción, y por lo tanto, implica desplazarse bastante y tener un poco de suerte para ver uno. Pero en Canadá (al menos en Victoria), vemos ciervos todas las semanas, a veces al salir o llegar a la casa.

Oh, deer

En la foto, un ciervo en el jardín de una casa cerca de donde vivimos. En general, no hay cercos en las casas en Victoria, por lo que estos bellacos transitan libremente por todos lados y a veces se dejan fotografiar.

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El hielo, yo y el sistema de salud canadiense

El martes 8 de febrero fui, por primera vez en mi vida, a patinar en hielo. En realidad, jamás había patinado en mi vida, ni en hielo ni en cemento ni en mis sueños.

Luego de casi una hora dando vueltas por la pista y ya pronto a terminar la sesión deportiva, decidí -involuntariamente- comprobar la resistencia del hielo de la pista frente a los golpes. Sin nada contundente al alcance de la mano, mi cabeza resultó ser un elemento conveniente para llevar a cabo la prueba.

Germán
Antes de la prueba de resistencia del hielo (CC Tatiana Gutiérrez)

Con mi destreza sub-desarrollada (propio de un tercer mundista) pisé con el pié izquierdo ligeramente cargado hacia el borde externo, rápidamente perdí el equilibrio y tomé posición para darle con mi cabeza al hielo. Para evitar que instintivamente mi manos se interpusieran con el objetivo, caí de espaldas. No contaba con que mis posaderas harían lo suyo e intentaran probar la resistencia del hielo antes que mi cabeza. De todas formas logré darle con propiedad.

Puedo afirmar que el hielo de la pista es bastante resistente, pero igual se quejó. Le mostré que no era cualquier cabeza la que la ponía a prueba, sino una muy obstinada. Aunque, en honor a la verdad, también me quejé y me sentí mareado.

Al parecer, el personal del lugar no estaba acostumbrado a que un cliente decidiera quedarse acostado en el hielo descansando (eso de ir a tumbarse a una playa con 30° no va conmigo, el hielo es lo mío). Irónicamente, me llevaron hielo para ponerme en la cabeza. Luego de descansar un rato en el hielo, decidimos ir a conversar sobre la prueba de resistencia fuera de la pista. Se nos unió un paramédico interesado en estos temas, quien me recomendó compartir la historia con los médicos del hospital y así evitar malas interpretaciones. Así fue como llamaron a la ambulancia.

En estos rituales, quien cuenta la historia debe hacerlo acostado y con un collar para que el narrador siempre tenga la frente en alto. De esta forma, uno no tiene que mirar a los plebeyos que se acercan a rendir culto. Para rendirme honores, me pusieron sobre una camilla y pasamos revista hasta llegar a la ambulancia y luego al hospital. Viendo las luces pasar por el techo, me sentí como en una película o como en el cuento de Cortázar «La noche boca arriba».

Skating :-(
Como Tutankamón, visto desde la gradas (CC Tatiana Gutiérrez)

Mi paso histriónico por la sala de emergencia incluyó repetir la historia unas 3 ó 4 veces más. Luego, el «típico» test para determinar daños neurológicos (palpar si hay dolor, reflejos, seguir instrucciones, etc.), luego me dejaron en observaciones por 15 minutos (por si decidía cambiar mi versión de los hechos) hasta que se convencieron que yo era así.

Me enviaron para la casa con un manual de instrucciones y recomendaciones que debía observar. Lo esencial es que podría estar con dolores de cabeza, mareos, falta de concentración, mal carácter, etc. por algunas semanas. Y así ha sido. Por ejemplo, sólo por discutir algún tema por varios minutos, al rato ya me duele la cabeza. Así que he evitado realizar tareas que requieren concentración por varios minutos o trato de parcelarlas. Nada grave, pero tan poco agradable.

Mi estadía fue cubierta gracias al gentil auspicio del seguro para residentes de British Columbia. La atención en todo momento fue amable y mi gloriosa cabeza: sin cortes ni chichón.

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Asentamiento: Donde comprar – I

Una cosa es encontrar un lugar donde vivir y otra, muy distinta, es tener los elementos necesarios para desenvolverse diariamente.

Como había mencionado anteriormente, la suite que arrendamos tiene la cocina amoblada y nos facilitaron vajilla, servicio, un par de sillas, una cama doble, entre otras cosas.

Las primeras semanas intentamos ser cautelosos con nuestros gastos puesto que no teníamos precios de referencia, y sólo podíamos comparar con los precios de Chile, cuya diferencia es notoria en muchos productos.

Entre los primeros artículos que compramos: sábanas, cobertor, plancha, tabla de planchar, tetera (hervidor) eléctrica, ollas y pailas. La primera vez fuimos al centro de compras Hillside), que nos quedaba bien con la locomoción y tiempo.

Así como hay varias tiendas, también hay precios. De eso ya nos habían advertido un par de días antes de viajar. Sears es como Almacenes París o Falabella, y está entre los más caros que hemos visto (con seguridad hay tiendas más caras, pero no es precisamente lo que buscamos). Aquí compramos las sábanas y que resultaron bastante buenas y suaves (300 hilos), aunque lo pensamos bastante dado que -comparativamente- pagamos un poco más.

Luego viene Zellers, que es como un supermercado que también vende línea blanca, muebles (para armar y algunos armados), alformbras, artículos deportivos y vestuario; pero no venden alimentos refrigerados, ni verduras, ni frutas.

Considerando sólo alimentos, los más convenientes son (de más caro a más barato) Safeway, Thrifty Foods y finalmente Fairway Market. Para frutas y verduras, nos recomendaron el barrio chino, pero los precios son similares a Fairway Market (al menos cuando comparamos).

También está Wal-Mart, que tiene casi de todo, pero sólo en algunas cosas resulta más conveniente. Como dato adicional, tiende a tener ruido ambiental (por ejemplo, llamados por alto-parlante) y el personal siempre pareciera que estuviera cansado.

Quizás lo más conveniente (según nos han dicho) es Costco, en donde venden al por mayor. Se requiere ser socio y, también, vehículo particular porque queda retirado de la ciudad. Aún no lo conocemos.

Finalmente está Value Village, que venden productos usados, tipo tienda de «Ropa americana» pero bastante ordenada, como un supermercado (con góndolas, carros, etc.). Se puede encontrar discos, pinturas, electrodomésticos, adornos, etc. Algunos en buen estado, otros no tanto.

Prejuicios y realidades

Yo tenía la idea que en Canadá, siendo país desarrollado, todos los productos que se ofrecían eran buenos. Pero lo cierto es que posible encontrar porquerías, muy bien envasadas y llamativas, pero porquerías al fin y al cabo. Por ejemplo, había un juego de cubiertos muy barato, pero las puntas de los tenedores eran tan anchos que sólo servirían para pinchar flan y las cucharas se doblaban son solo mirarlas.

Otra idea preconcebida que tenía, y esta me jugo una mala pasada, fue pensar que la población canadiense es más alta que la chilena. De hecho lo es. Entonces, al comprar la tabla de planchar, no me fije en el largo de las patas porque asumí que debían ser altas… y no lo eran. Aún usable, pero no lo que esperaba. Luego pensé, con tantos inmigrantes orientales, que no se caracterizan por ser altos (excepto los sur-coreanos), fui inocente en hacer tal supuesto.

Bueno, ha resultado largo y no llegué a contar ningún detalle. Para la próxima nota espero que resulte mejor :-)

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Manjar

Al viajar a Canadá sabía que una de las cosas que podría echar de menos de Chile es el manjar. En muchos países latinoamericanos y España es conocido como «dulce de leche». En las versiones argentinas y españolas, algunas veces lo he visto más licuoso y de un tono café claro (paliducho), en ocasiones le añaden vainilla; otras veces, lo he visto igual a como se sirve en Chile.

Por una de esas casualidades de la vida, el viernes en la tarde encontramos en un supermercado (Thrifty Foods de Hillside) tarros de leche condensada. Sin pensarlo dos veces, echamos 2 tarros para cocerlos y obtener el delicioso manjar. Para referencia, cada tarro costaba $4,2 dólares (algo así como $2.000 pesos).

Leche condensada
La materia prima: leche condensanda.

En Chile, es fácil recordar en los hogares a las mamás cocinando el manjar. Pero hace ya bastantes años (20 quizás) que el manjar simplemente lo venden listo. En mi opinión, no es lo mismo que prepararlo, pero ya es cosa de gustos. Obviamente, si tienes menos de 20 años no tendrás la menor idea de lo que estoy hablando :-)

Sabía que había que hervirlo en baño María, pero no así el tiempo. Para cierto tipo de cosas, no confío tanto en Google como en la recomendación casera. Como hoy hubo contacto telefónico, mi suegrita linda me dio los datos y recomendaciones que faltaban. Ni tonto ni perezoso, comencé la preparación mientras mi suegra y Tatiana seguían conversando.

Baño María
Cocción: 2 horas en olla convencional a baño María

El proceso es bastante sencillo: Poner los tarros de leche condensada en una olla llena de agua. El agua debe cubrir los tarros. En mi caso, los tarros tenían ese mecanismo para abrirlos fácilmente con un gancho y ante la duda que no aguantarán la presión, no los cubrí totalmente de agua sino hasta los últimos 30 minutos de cocción.

Se pone a calentar a fuego fuerte, y una vez que el agua empieza a hervir, cocerlos durante 2 horas (en olla a presión hubiera sido 1,5 horas). Luego, abrir uno de los tarros. Si está pálido, continuar cociendo el otro por un rato más :-) Por eso conviene cocer más de un tarro, aunque también sirve para aprovechar mejor la energía. Por cierto, lo de fuego fuerte es un decir, mi cocina es eléctrica.

De cuando en cuando hay que revisar el nivel de agua, esto es para echarle más agua según se necesite. Por cierto, la cocción es algo bochinchera debido al agua caliente y los tarros dando pequeños brincos. Si el agua borbotea demasiado, entonces se baja la temperatura de cocción. No está de más recordar que hay que tener precaución con el vapor para evitar quemaduras, sobretodo si se usa olla a presión.

Manjar
El resultado: Manjar o dulce de leche

Luego se deja enfríar y ya está. Se puede usar en lo que se desee: tortas, bizcochos, panqueques o simplemente en el pan. Yo lo usé para tomar once, té y tostadas con manjar.

Tostadas con manjar
Tostadas con manjar

Para tener una idea del sabor resultante, puedo citar la escena de la nostalgia de Anton Ego cuando prueba Ratatouille (no por el sabor, sino por lo que evoca).

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Asentamiento: vivienda

El costo de la vivienda en Canadá consume una parte importante del presupuesto (al menos en nuestro caso). La gente local reclama que en British Columbia, y en particular en Victoria, el costo de la vivienda es mayor que en el resto de Canadá. Las estadísticas las dejaré para más adelante, por ahora a lo concreto: nuestro caso :-)

En los avisos de arriendo de viviendas en Canadá se indica explícitamente si se permiten o no mascotas, el tipo (perro, gato, etc.) y tamaño, sea casa o departamento. Algo que no es común en Chile. Dado que nuestra primera intención era viajar con nuestra mascota (Almendra), la búsqueda inicial era bastante acotada y se limitaba a encontrar un lugar a un precio razonable, luego si encontrábamos más alternativas podríamos elegir. Aproximadamente a una semana antes de viajar, confirmamos que no podríamos llevarla.

También es necesario considerar que todo se resolvió muy rápido en mayo (visa, permisos, trámites, pasajes, cursos, defensa de tesis, etc.) y teníamos que viajar el viernes 28 de dicho mes. Si ninguno de los requisitos previos se cumplía, no había viaje. Además, había que entregar la casa, cerrar cuentas, repartir nuestras pertenencias y vender/regalar el resto. Ergo, la prioridad no estaba precisamente en encontrar un lugar donde llegar a vivir.

Partido de fútbol
Cancha frente a nuestra casa

Por otro lado, y para evitar problemas de cálculos, trabajé durante «todo» mayo. Me quedaban días libres por pedir, así que pedí el viernes 28 y lunes 31 de mayo; oficializando mi renuncia para el día 31. De esta forma, evitaba problemas con el cálculo de sueldo y que ya había recibido alrededor del 23. En términos prácticos, trabajé hasta el día antes del viaje. En términos oficiales, mis últimos días de «trabajo» los pasé en Canadá.

Mi amiga Gerty (de Canadá) me buscó un hotel en Victoria y realizó la reserva. Me envió la información por correo electrónico, el que sólo pude leer en el aeropuerto de Toronto, como detallé un tiempo atrás. Los siguientes 7 días se repartieron entre el hotel y la casa de los Griffin’s (una familia amiga). Entre las 9:00 y las 15:00 íbamos a clases y en la tarde buscábamos un lugar donde vivir.

Recién llegados a Victoria
Instalados en casa

La recomendación general es buscar en Craiglist y en Kijiji; recomendación hecha incluso por personas que no son muy asiduas a usar Internet. Con ello se obtienen los datos básicos como costo, ubicación y facilidades; luego con la ayuda de Street View uno se arma de una mejor idea. Ambos sitios resultaron muy buenos.

En Victoria, y al parecer otros lugares de Canadá, es muy común contar con casas de más de 1 piso, en donde hay dos instalaciones separadas para el subterráneo (usualmente medio piso bajo el suelo) y otra en el primer piso (elevado sobre el suelo). Cada una con entrada independiente. Luego, hay que buscar por «suite».

Otra cosa que es distinta a Chile, es que el arriendo de una suite puede incluir las utilidades, es decir, electricidad, agua caliente, calefacción, lavandería (lavadora y secadora), teléfono, Internet y/o cable. A veces la lavandería puede ser compartida. Además, en todos los lugares que vimos, la cocina está equipada (muebles, cocina, refrigerador).

Maletas en la Cocina
Maletas en la cocina

Algunas suites son más baratas que otras, pero no incluyen todas las utilidades. Y hay que evaluar que resulta más conveniente. Especial atención puede requerir si el acceso a Internet está incluido, puesto que si es compartido con otros moradores, podría ser un problema si se usa intensivamente.

Como referencia, nosotros buscamos un lugar con 1 dormitorio (living-comedor, dormitorio, cocina, baño) y luego de revisar varios anuncios nos formamos la convicción que pagaríamos entre $750 y $900 dólares mensuales sin Internet (entre $375.000 y $450.000 pesos chilenos a septiembre de 2010). El mayor o menos valor dependía de lo que incluyese, así como la ubicación y estado de la vivienda.

Dormitorio
Dormitorio, mala la fotografía pero sirve de referencia :-)

A veces las suites están desocupadas durante el verano (sin estudiantes) y el precio puede ser más conveniente por dicho tiempo. Pero significa seguir buscando luego. Cuando ya estábamos casi decididos por una suite por tres meses, apareció un anuncio de una suite a 2 cuadras de la universidad. Era una familia que había comprado la casa, la estaban limpiando para mudarse el fin de semana. Todo se veía como nuevo. Era más cara ($950 dólares), pero incluía todas las utilidades que mencioné excepto teléfono y la lavandería era compartida con ellos. Considerando lo que habíamos visto, lo pagaríamos aunque tuviéramos que ajustarnos con el presupuesto. Teníamos que esperar que lavaran la alfombra. El viernes en la noche fuimos a dejar nuestras maletas y el sábado nos fuimos a vivir allí.

Ordenando

Firmamos un contrato inicial por 3 meses, pero con la intención de quedarnos si todo seguía bien en la universidad. Al momento de firmar el contrato, y luego de conversar bastante, nos ofrecieron rebajar el arriendo a $900. Ellos nos prestaron vajilla, servicio, un par de sillas, una mesa, un televisor (con mueble) y un mueble para el dormitorio. Por otro lado, los Griffin’s nos prestaron una cama doble. Y así comenzamos.

Luego de los 3 meses, cuando Tatiana recibió la carta de aceptación definitiva de la universidad, nos invitaron a cenar a un restaurtant y luego al casino. Y además, nos ofrecieron una rebaja para el siguiente año, pero en vez de la rebaja lo cambiamos por un enlace independiente a Internet. El enlace que tenemos es de 15Mbps, que es demasiado para lo que necesitamos. Sólo nos interesa tener buen tiempo de respuesta más que capacidad.

Nuestra percepción es que los dueños de casa se ven reflejados en nosotros (ellos son inmigrantes).

Living

Y sí, lo que mostraron en Bowling for Columbine de los canadienses es cierto: usualmente no usan pestillos en sus casas, muchas veces ni siquiera cuando salen. Nosotros no, aseguramos la casa en la noche y cuando salimos, aunque durante el día y estando en la casa, es como en el documental.

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